El PROCESO CONTABLE INCONTABLE
Mi empresa de arquitectura y
construcción comenzó con la asociación con otros profesionales dado que se
gestaba un gran proyecto industrial, de esa forma, se comenzó en grande en
cuanto a contrataciones. Pero el énfasis primordial lo quiero hacer sobre la
situación contable de la nueva empresa.
Ninguno de los socios manejaba el tema
financiero. Se busco asesoría de alguien, que no era especialista en el campo,
quien sugirió que todo se podía manejar por debajo, es decir, sin contabilidad
oficial, y, de esta forma, se evitara la carga de impuestos. Se acepto el
consejo por lo simple y practico de su implementacion y con un sencillo libro
de bancos se comenzó la operación.
A medida que crecía el trabajo y el movimiento
de caja y bancos, uno de los socios tuvo que dejar su labor como arquitecto
para dedicarse a la administración de los recursos financieros, sin el respaldo
de la capacitación. Para tal fin, decidió montar un departamento contable que
duplico, prácticamente, la nomina de la firma e implico gastos representativos
en equipos y papelería. Fue necesario comprar otro computador y el programa de
contabilidad respectivo para que la empresa comenzara a tener sus cuentas
organizadas. El desarrollo de la empresa demandaba cada vez más actividades
financiero-contables hacia que el nuevo departamento se viera abocado a:
·
Apagar el incendio inmediato de los nuevos compromisos y
transacciones.
·
Dedicar tiempo a desarrollar la contabilidad del inicio de
la compañía que nunca se llevo y que ahora, la contadora pretendía actualizar,
a pesar de que el gerente era de la opinión de borrón y cuenta nueva, pero mas
valían las amenazas de las sanciones por lo anteriormente no legalizado.
La contabilidad nunca se desatraso, los
informes siempre estaban desactualizados o no estaban, con la disculpa del
trabajo que había que hacer en la etapa inicial. Adicionalmente, la
interpretación de los informes financieros, dados los vacíos, no coincidían con
la visión que el gerente tenia de la situación financiera. Fue necesario buscar
un asesor tributario para que mediara entre la contabilidad y la gerencia; esta
siempre manifestó su desconfianza hacia los documentos producidos por ese
departamento porque no los consideraba un reflejo de la situación real.
Contabilidad sugirió la compra de un
nuevo programa de tesorería como la solución a la falta de información al día,
porque ya la situación inicial, donde por lo menos se contaba con el saldo
diario en caja, era posible. Se adquirió el programa que evitaría la doble
digitación de comprobantes y asientos. Todo sonaba muy bien en la teoría y
parecía, que por fin, la gerencia tendría buena información.
Evidentemente, fue cierto que se
evitaba la doble digitación pero no así otros aspectos, como la doble revisión
ni la doble impresión, lo cual aumento los costos.
Además el nuevo programa exigía
codificar por centros de costos, lo que implico que lo establecido por la
contabilidad hasta entonces estuviera desactualizado, originando, al momento de
generar informes, todo tipo de inconsistencias.
En ese momento, el departamento
contable estaba integrado por personal con contrato a termino indefinido. El
resto de la oficina eran dos arquitectos, un auxiliar de compras y otro de
control de obras; el resto del personal operativo de las obras era
subcontratado por labor ejecutada. El desequilibrio era evidente.
Al llegar la crisis en la construcción,
fue necesario desmontar el departamento contable para reducir costos. Ahí
surgió la alternativa que desde un inicio pudo haber sido optima: se contrato
la contabilidad, externamente, por el valor de un salario mínimo mensual, el
cual no genera prestaciones, no ocupa espacio físico, no utiliza equipos de la
empresa y el costo de papelería esta incluido ene l valor mensual. Además se
cancela únicamente cuando entregan el balance y los demás documentos contables
y tributarios, dentro de los primeros diez días de cada mes
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